HOGAR SAN JOSÉ: UNA VERDADERA FAMILIA
“Después de 60 días en el Hogar, agradezco de corazón todo lo que
he recibido, los gestos humanitarios y la acogida que me dieron.
Fueron momentos difíciles, sin embargo me marcho con la satisfacción
de haber crecido como persona, de haber aprendido cosas nuevas y
vivido el momento más intenso en dolor y tristeza, pero con la convicción
de haber hecho lo mejor (…) Si bien implica renuncia, puedo asegurar
que digerir esta decisión es de valientes”
(14 de enero de 2000)
“No me quiero ir sin agradecer a todos los que trabajan en la Fundación
San José por sus consejos, por hacerme sentir como en mi casa, ya
que uno llega con mucho miedo, pero siempre están ustedes ahí para
escucharnos y orientarnos. Me voy con mucha pena, pero a la vez tranquila
porque sé que mi hijo Matías estará con personas que lo quieran mucho
y sabrán entregarle todo lo que yo no puedo darle. Espero que las
niñas que lleguen y las que se quedan les vaya súper bien en la vida
y que recuerden que lo que no las mata las hace más fuertes y mejores
personas”
(28 de enero 2005)
“El paso por la Fundación es quizá el más doloroso pero también
el más enriquecedor que he tenido. Por eso, a todas quienes tengan
la suerte de pasar por este lugar, aprovéchenlo, cuídenlo y sobre
todo agradezcan su suerte como yo lo hice y lo seguiré haciendo cada
día de mi vida”
(04 de abril de 2005)
“Cuando se me cerraron las puertas, ustedes me abrieron una ventana
que con el tiempo fue una de las puertas más grandes. Gracias a ustedes,
mi hijita tendrá un mejor futuro; ustedes me enseñaron que el tema
de la adopción es una opción por la vida, y que esta decisión no
es un acto de maldad sino de amor”
(15 de agosto de 2005)
“Cuánto dolor habita en este hogar, cuán inciertas son nuestras
vidas al momento de llegar y más al momento de salir. Hoy estoy fuera
y me voy, sintiendo un gran agradecimiento por esta Fundación, por
tener un hogar, éste hogar, que para mí fue el único hogar de verdad
con una estructura, con afecto, con desacuerdos, con peleas, con
enseñanzas. Gracias por cuanto viví y cuánto aprendí a vivir”
(31 de octubre de 2006)